…fue la alegría. Sonrisas repetidas, gritos y aplausos, “13 cervezas que quedan”, ron “del malo” y la guitarra, una guitarra al centro de la complicidad.
Eso fue (mi) #Twitthab después de la caminata hasta el Carmelo y durante la noche trovadora frente al Amadeo Roldán que repasé luego releyendo crónicas.
Antes, #Twitthab mezcló demasiados sentimientos. A las 3.00 pm dije que no iría, se me había desmoronado el entusiasmo. Cambiaron el lugar a última hora y con la mudanza se escurría la espontaneidad, la idea primera, el azar, la movilización on y offline.
Imaginé que a esas alturas sólo estaríamos unos pocos conocidos en la esquina de 23 y 12, y ese no era el sueño…
Pero a las 3.50 pm estuvimos a tiempo para apretarnos en la “222” y desde la guagua comenzaron los hallazgos. En el portal de la Pizzería Cinecittá se agrupaban unos cuantos y adentro otra parte esperaba por una primera vuelta demorada de “mojitos”.
La prensa extranjera comenzaba sus entrevistas y al rato recogieron y se fueron para dejarnos convertidos en el grupo que decidió, después de la primera tanda de fotos, moverse para el Carmelo para “revelar” los perfiles detrás de la @.
Claro, como toda alegría sublime, #Twitthab tuvo su propia leyenda: cuando casi nos íbamos de “La Pelota” y mientras nos poníamos de acuerdo, un anciano de pasos lentísimos atravesó la reunión informal con un nieto de la mano. Y dirigiéndose a todos dicen que advirtió: “Oigan, la actividad de ustedes la pasaron para el Pabellón Cuba…”.
Lo demás fue la fiesta. Uno a uno nos fuimos presentando. Frikis, “cuentapropistas” de la red, “linuxeros”, periodistas, trabajadores de bancos y empresas, estudiantes y algunos ¡muy especiales! ni siquiera necesitaron presentación… Unos pocos tenían “currículums admirables” y años de experiencia en Twitter, otros apenas llegaban a la red social y mostraban con orgullo sus primeros seguidores.
Y del Carmelo para el parque del Amadeo Roldán… A esas alturas se habían sumado twitteros y twitteras que llegaban desde el Pabellón Cuba y compartimos las experiencias de uno y otro extremo de la avenida 23.
Y ahí, en los extremos de la calle 23, #Twitthab nos deja, junto a las profundas emociones y certezas que devuelven los descubrimientos mutuos, sus más incuestionables preguntas y sus serios desafíos.
La idea del encuentro nació de un tímido tweet, casi desoído durante unos días. Luego comenzó a crecer de retweet en retweet y se hizo grande y tuvo página y evento en Facebook, y se replicó en blogs y perfiles en la red dentro y fuera de Cuba.
Sin embargo, un día antes llegó el llamado para un cambio de lugar que implicaba, de forma implícita, un amparo institucional para una iniciativa que brotó y se fue edificando desde la gente.
Hace poco, también una idea de usuarios cubanos dio lugar a “Por la izquierda”, un proyecto para intercambiar música a través de una convocatoria que recorrió la blogósfera cubana y que sorprendió incluso a sus gestores por la cantidad de jóvenes que se sumaron.
Y unos años atrás, sucedió el primer encuentro de “bloggers por cuenta propia” en Cuba, fundado por @roger213tm, del cual nació BloggersCuba, la comunidad pionera de informáticos, ingenieros, investigadores, autodidactas, periodistas, pequeños por nacer y más…, que mantuvieron al día una agenda otra del tema Cuba en la Web y que nos siembran renovadas añoranzas con su “ya casi estamos de vuelta”.
El recuento no es casual. A pesar de las limitaciones de conexión y acceso a Internet en la isla, los cuban@s extraen el máximo a la red telefónica y comienzan a asomar con fuerza comunidades, eventos y reuniones sin otro financiamiento que las ganar de hacer y que no siempre requieren, o necesitan, una sombrilla institucional que los acoja.
¿Por qué #Twitthab se cambió de lugar? ¿Por qué unos y otros twitter@s desde Cuba decidieron ir a una y otra sede del encuentro? O ¿por qué algunos recorrieron 23 desde el Pabellón Cuba hasta 12 y viceversa?, e incluso, ¿cuánto de alegría y reencuentro quedó como huella en ambos lugares, o lo contrario?
“Lo que se sabe, no se pregunta”, me recuerda alguien.
Y es cierto, tan real como la diversión y la guitarra del viernes en aquel parque. Pero no dejo de pensar, más allá de la alegría compartida, ¿qué le sigue a #Twitthab? ¿Cómo crecerán este y otros proyectos de la gente en la red cubana?
Son solo las preguntas que me regala el #Twitthab que viví, mis (nuestros) desafíos…


De más está decir que me encanta leer este tipo de crónicas, las que se redactan desde lo más íntimo, ni hablar del toque sublime que siempre está presente en tus post…
En lo que a mi respecta, agradecido por la mención y el recuerdo.
Pronto estaremos haciendo otros encuentros, sin amparo institucional, siempre partiendo de la esencia de la gente, así, porque nos da la gana y punto…
Besos
no se enteró del Carmelo, se perdió las sonrisas,los reconocimientos, los aplausos, el ron y la guitarra. Gracias.
yo también llegué tarde, y ni idea de que estuvieran en el Carmelo… fui hasta el parque Lennon que era lo que había comentado antes… pero nada. En la próxima estaré… seguro.
yo también fui!!! @MariVelBa presente!!